“Me genera angustia el futuro porque la mayor parte de mi familia vive en el exterior del país o en otras provincias, entonces no sé cuándo voy a volver a verlos y eso me da miedo”. Así comenzó su relato sobre cómo vive la situación Cristina Chávez, una empleada del área de capacitación del Ministerio de Desarrollo Social. En un momento en el que la inquietud que generó un virus nuevo no parece tener fin, las personas pueden caer con mayor facilidad en la ansiedad, Mejorar la respiración y aprender a capitalizar de algún modo los tiempos de ansiedad son los consejos de especialistas para afrontar la situación.
“Me siento más decaída por este tema, porque uno tampoco puede programar ningún viaje hasta que no sepamos qué es lo que va a pasar. A eso se le suma que seguimos a la espera de la vacuna que pareciera que va a estar recién el año que viene, lo que genera más angustia todavía”, agregó Cristina en una conversación con LA GACETA.
En este sentido, la psiquiatra Myriam Figueroa aclaró que la ansiedad es un sentimiento normal, más teniendo en cuenta el contexto en el que nos toca vivir. “La tenemos todos, es inherente al ser humano, incluso los animales sienten ansiedad. Es un mecanismo de defensa que se dispara cuando percibimos que algo puede agredirnos de alguna manera. Después, según los síntomas, podemos diferenciar entre la ansiedad normal y la patológica”, explicó Figueroa.
Diferenciación
El primer paso entonces sería diferenciar el tipo de ansiedad que una persona está viviendo para, según el caso, consultar a un especialista o abordar el problema por sí mismo.
Según la psiquiatra, los síntomas que podemos percibir cuando tenemos ansiedad son un poco de temblor, sudoración, contractura muscular, respiración agitada, suba de presión, malestar estomacal, entre otros, aunque siempre en menor medida. El problema es cuando estas sensaciones son más agudas, y la ansiedad se transforma en patológica. “Nos damos cuenta que es patológica cuando estos síntomas te alteran la vida. Cuando uno deja de hacer cosas cotidianas, como el trabajo o la vida en familia, y se encierra a causa del miedo que siente”.
Luego, una vez que nos damos cuenta de que estamos viviendo en un momento de posible tensión y ansiedad, queda hacer algo al respecto para contrarrestar los efectos negativos que eso puede generar.
“Tenemos que aprender a seleccionar la información con la que nos quedamos. Tratar de no estar tan pendientes de los últimos casos (de contagios y muertes por coronavirus), de estar sobreinformados, porque es así que más pensamos y, por lo general, nuestros pensamientos tienden a ir a la catástrofe”, aconsejó la especialista.
En el caso de Cristina, que no pudo continuar con sus actividades normalmente, utilizó este período para administrar su tiempo de mejor manera y aprovechar al máximo las horas. “Capitalicé mi tiempo en el estudio. Empecé a estudiar y a leer más de lo que solía hacer. Además, traté de mejorar un poco las relaciones con mi familia, aunque sea de manera virtual. Siempre trato de sacar el mayor provecho de cada situación”, contó.
Afianzar lazos sociales
A su vez, Figueroa no está de acuerdo con los términos de “distanciamiento social”, ya que eso podría generar malos entendidos y que alguien termine alejándose de sus seres queridos. Ella prefiere hablar de distancia física para protegerse de un potencial contagio. “La gente que amamos, que queremos, que nos importa, siempre debe estar en contacto con nosotros. Gracias a Dios hoy disponemos de los medios para poder mantener la comunicación con los demás. Entonces, una forma de afrontarlo es organizando reuniones virtuales por distintas redes”, agregó.
Malena Elmiger, otra de las psicoanalistas consultadas por LA GACETA, destacó el valor de mantener la calma en esta circunstancia. Sin embargo, no aconseja caer en la negación de lo que está pasando, algo que nota con frecuencia en sus sesiones. “Una cuota de temor, ansiedad o angustia puede ser una buena defensa subjetiva contra el contagio siempre inminente, pues nos pone precavidos”.
Es por esto que para la psicoanalista no se debe pensar en términos de evitar la ansiedad. “Hay una situación real por la que no puede no haber ansiedad, angustia o temor. La ansiedad, no desmedida, es hasta signo de salud mental porque quiere decir que te das cuenta que pasa algo grave, y eso es verdad. En todo caso habría que pensar en cómo aprovechar ese malestar para hacer otra cosa”.
Entonces sugiere buscar la manera de sobrellevar el momento y, para eso, es crucial el encuentro con el otro, reforzar los lazos sociales. Esto se consigue, según Elmiger, inventando nuevas formas de relacionarse con el otro, de participar en la vida social, las clases, las reuniones con amigos, los cumpleaños. “Me parece una linda solución para desarrollar esos lazos sociales el uso de la tecnología. La virtualidad ofrece esos nuevos métodos para sociabilizar”.
Por su parte, la psicoanalista Gabriela Abad advirtió que, como una expresión natural ante lo que estamos viviendo, la ansiedad no debe ser simplemente silenciada con un medicamento. “Tenemos que valorarla como un indicador y no correr en busca de un fármaco. La ansiedad nos avisa algo que nos está haciendo sufrir y es indispensable preguntarse el porqué de ese sufrimiento”.
Cómo ayudar
Figueroa le dio importancia a la figura de la persona que acompaña a quien puede sufrir de ansiedad. Para la especialista, la primera técnica que hay que aplicar es ayudar a la otra persona a respirar correctamente. “Es la respiración profunda y prolongada, en la cual respiramos tomando aire por la nariz mientras inflamos la panza, sostenemos y soltamos el aire mientras hacemos que la panza vuelva a su posición normal. Con esto logramos oxigenar mejor la sangre y equilibrar los niveles de dióxido de carbono, que normalmente se alteran cuando estamos ansiosos”, explicó.
Además, señaló la importancia de evitar pedirle a la otra persona que se tranquilice.
“El que acompaña es el que debe mantener la calma. A la vez ir conversando sobre los problemas que tiene esa persona para enfrentarlos de una forma realista y no catastrófica. Cuando hablamos con una persona con ansiedad, estamos frente a una persona con miedo. Entonces tenemos que hacerle ver a qué le tiene miedo, cuáles son las características de su temor, y así empezar a desarmarlo”. (Producción periodística: Homero Terán Nougués)